lunes, 25 de abril de 2016

EDUCANDO EN IGUALDAD

Beatriz Vicente Yubero 



El machismo y la desigualdad de género sigue aflorando en nuestra sociedad.
Desde pequeños nos enseñaron a que las chicas debían ser princesas a las que les gusta el rosa, sofisticadas y guapas para gustar a esos niños guerreros, fuertes y   protectores.
Como futuras trabajadoras sociales creemos en la educación como base de cualquier cambio y evolución social. Por ello, vemos de vital importancia la educación tanto de la familia como de la escuela, así como lo que transmite la cultura y los medios, para erradicar la desigualdad sexista que nos rodea.
Es necesario romper con la transmisión tradicional de roles y estereotipos, apostar por una igualdad real entre hombres y mujeres y por un futuro compartido y corresponsable tanto en la vida privada como en la pública.
Gracias a los voluntarios de Cruz Roja, que nos pidieron realizar un taller que abordase este tema, mi compañera Blanca y yo tuvimos la oportunidad de poner en práctica nuestras ganas de cambio, aunque fuese durante una tarde.
El taller era para los niños y niñas, con edades entre 8 y 17 años, que participan en las actividades que realizan los voluntarios todos los fines de semanas.
Dividimos al grupo teniendo en cuenta las edades, para poder trabajar de una manera más directa.
Abordamos en ambos grupos los conceptos de género, identidad de género, igualdad y desigualdad de género, machismo y feminismo.
Realizamos actividades grupales para crear conciencia sobre las diferentes situaciones machistas que se dan hoy en día.
  •         La familia tradicional con el rol de la mujer como madre, esposa y ama de casa.
  •         Las diferencias laborales entre hombres y mujeres.
  •         La cosificación de la mujer en los medios de comunicación.
  •         El amor celoso y posesivo.
  •         Los estereotipos que marca la sociedad en cuestión de género nada más nacer.
  •         La diferencia entre personas y la importancia de la no discriminación.
  •         Acabar con términos que denigran a la mujer.
Seguimos una dinámica participativa realizándoles en todo momento preguntas abiertas para que ellos mismos reflexionaran sobre los temas.
Observamos que eran conscientes de que existe desigualdad, pero no en tantos aspectos ni que ellos mismos en ocasiones también la fomentaban.
Los más mayores reconocieron que si un chico juega con muñecas son los primeros que le llamarían maricón, nenaza o raro. También que, si una chica liga mucho es una guarra, pero que en el caso de los chicos es el “puto amo”.
En una actividad, usamos una canción de reggaetón, el género musical con letras machistas por excelencia, y nos reconocieron que no se habían parado a pensar en las letras que en la mayoría de veces reducen a la mujer a un mero producto sexual.
Es decir, el machismo existe, en todas las edades y aun siendo consciente poco se hace por cambiar incluso nuestras propias aptitudes que lo fomentan.


 Tras finalizar el taller y conocer lo que supone el término feminismo, ya que la mayoría se pensaba que era lo contrario al machismo, fueron muchos los niños y jóvenes que salieron diciendo que eran feministas, lo que supuso un gran logro para nuestro objetivo.
Esto simplemente fue un pequeño contacto al gran cambio que deseamos que algún día se consiga.
Tenemos que ser realistas y empezar a cambiarnos a nosotros mismos para poder empezar a cambiar la sociedad. De nada sirve decir que soy feminista y luego mirar para otro lado cuando mi madre carga con todo el peso de la casa o cuando se están metiendo con un chico porque prefiere la comba al fútbol.

Cooperando y trabajando por crear conciencia y justicia algún día las niñas dejaran de ser princesas para ser lo que les de la real gana.

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