martes, 24 de octubre de 2017

QUÉ FUE AQUELLO DE LA HEROÍNA. Parte II.

César Méndez Anciones
Historiador. Miembro del Grupo de Estudios Culturales A. Gramsci.

La búsqueda de una explicación a cómo esta droga ilustre de alto poder adquisitivo pasó rápidamente a ser una droga proletaria - clase asociada al consumo de alcohol y no ha drogas ilícitas-, ha llevado a diferentes autores y corrientes populares a varias teorías. 
Los sectores más conservadores de línea prohibicionista apuntaban a la ``teoría de la escalada´´. Ésta defiende que empezar fumando marihuana es el camino directo para acabar en la heroína tras una escalada progresiva con drogas cada vez más potentes. Esto no venía a ser más – afirmaban – que el reflejo del fracaso moral hedonista que se había introducido tras el final de la dictadura y los excesos de libertad,[1] argumento que en la actualidad ha quedado totalmente desechado.
A principios de los 80, la revista de izquierdas El Viejo Topo proporcionaba una explicación psicológica. Ésta venía a defender que la rebeldía antisocial – no por ello política - y la posibilidad de aventura son percibidas como motivaciones directas a la hora de iniciarse en su consumo. La unánime condena y el rechazo que suscita su consumo por la sociedad confirman el sentimiento de ``estar fuera de la ley´´ cuando se consume dicha sustancia.[2]Aunque, añado, eso debería ser igual entre otras drogas conocidas, tanto ``duras´´ como ``blandas´´ entre la población adolescente tal y como conocemos. Este argumento podría estar en consonancia con el fin del franquismoy la moda progresista que en los ochenta arrasó la escena juvenil, el traspasar las fronteras de lo establecido, de buscar nuevas experiencias y distintas conexiones que les hicieran sentir modernos y rebeldes. La salida de la prohibicionista dictadura y el intentar conocer otras experiencias se encontraron con la heroína, a la que empezaban por esnobismo y una extrema curiosidad por el fruto prohibido – afirma el ex guitarrista de Loquillo y los Trogloditas Sabino Méndez - .[3]
El uso de heroína ya había comenzado a considerarse en los 70 como una práctica cultural y transgresora que grandes artistas marcaban y popularizaban en la gran escena internacional junto con el nuevo protagonismo del rock. Bandas como Lou Reed, The Rolling Stones o Eric Clapton, referentes de la época, aparte de consumirla, le dedicaban grandes temas. Algunos artistas como la icono Janis Joplin, el maestro zurdo de la guitarra JimiHedrix o el célebre líder de TheDoors, Jim Morrison, ya habían muerto por sobredosis de heroína, los tres a los 27 años en 1970/1971. Ahora enmarcamos España en La Movida Madrileña y el ``vive rápido y deja un cadáver bonito´´ que el ``sexo, drogas y rock and roll´´ había vendido al resto de los mortales en EEUU llegaba ahora – de manera bastante más cutre y de peor calidad musical – a la escena española.  En los televisores estatales se retransmitía ``La Bola de Cristal´´, programa en el que se daba voz a personajes como Alaska o Antonio Vega, abanderados de aquella ``Movida´´. Éstos eran presentados al país como agentes transgresores y contraculurales que traían la modernidad con letras y melodías simples y nada profundas.`` Mi novio es un zombi que volvió del otro mundo para estar conmigo, ahora mi vida tiene sentido´´ de la propia Alaska refleja la simpleza nombrada anteriormente, con un largo etcétera de grupos de la época como Los Inhumanos ``me duele la cara de ser tan guapo´´; o Mecano cantando sobre las fiestas y el maquillaje, mensajes apolíticos que inundaban los espacios públicos y festivos. [4]
Mientras, otros gruposquesi llevaban en su mensaje un carácter rompedor y político, de crítica y lucha social en contra del paro que asolaba la juventud española junto con la droga, de la corrupción policial o abusos estatales; eran marginados a aquellos lugares donde se respiraba una actitud más combativa. Es el caso del País Vasco, lugar de donde eran muchas de estas bandas como Kortatu o la Polla Records. Sus mensajes llegaban a lugares obreros donde la reconversión industrial y la crisis dejó un mayor impacto económico, político y social. Pero también la heroína causó estragos entre ellos. Grupos como Cicatriz o Eskorbuto quedaron arrasados por la aguja, como ya antes lo hizo Sid Vicious – bajista de la banda punk inglesa Sex Pistols -.
En relación a esto, el sociólogo francés Gerard Mauger[5] señalaba al sector de izquierdas y revolucionarios como potenciales consumidores.Mentes más abiertas a nuevas experiencias y sensaciones, menos reaccionarios ante los estupefacientes, los cuales veían la heroína como puerta de acceso a otro mundo más allá de la sociedad adulta, opresiva y opresora. El mundo de la música, la pintura o la literatura necesitaban del uso de drogas - afirma el autor-. Así, la droga sería llevaba a los sectores populares por aquellos jóvenes obreros que habían mantenido contacto con las vanguardias descritas anteriormente, con el ambiente cultural e ilustrado, favorecido por los nuevos sistemas de educación que habían brindado a las nuevas clases trabajadoras la oportunidad de acceso a las universidades. El carácter glamuroso y cultural que ésta aportaba al principio se fue perdiendo con su masificación entre las capas populares que empezaron a emplear la heroína como venían consumiendo el alcohol, para embriagarse y pertenecer a un grupo social.[6] Es la teoría que usa Juan Carlos Usó para defender por qué la heroína hizo estragos entre la juventud combativa del Estado español y desmontar así la teoría como arma de estado.
Me permitiré plasmar un párrafo de la película Trainspotting que a mi parecer marca perfectamente esta síntesis de exploración y rebeldía contra los cánones sociales establecidos, contra la vida infeliz que ofrecía el capitalismo, a favor de la vida placentera aunque fuese corta (o precisamente por este motivo habría que deshacerse de la monotonía de las vidas comunes) y desazón vital:
 ``Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida. ¿Pero por qué iba a querer yo hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?´´[7]
Y es que a la hora de explicar la incidencia de la heroína en la clase trabajadora, teóricos hacen énfasis en la búsqueda de la evasión de una realidad negra para aquella juventud obrera en la que sus familias habían sido despedidas con la reconversión industrial o sufrían en gran medida las consecuencias de la crisis en la que llegaban los ochenta como los astilleros o altos hornos. El desarraigo llevaba – explican - a experimentar nuevas emociones, con una generación del baby boom que no tenía donde colocarse laboralmente[8]. Esta tesis también sería apoyada por el psiquiatra Enrique González Duro, quien realizó una primera aproximación crítica a la historia del consumo de drogas en España en la que afirmaba que la clave del fenómeno radicaba en el desencanto político y moral en una juventud desesperada que ya no creía en nada.[9]
Además, la falta de información que había al respecto de la droga – recordemos, ante un gobierno sobrepasado de la situación - fue otro factor importante a tener en cuenta, tal y como afirma Alaska: ``no teníamos información, te ponían todas las drogas al mismo nivel, decían que un porro era tan peligroso como un chute´´[10]. Así, el escritor Pepe Ribas apelaba a la ingenuidad[11]. No había información sobre la heroína y sus consecuencias, tampoco sobre el SIDA.
Pero, tal y como afirma el troglodita Sabino Méndez, no hay que olvidar lo placentera que era. Muchos la calificaban como la mejor droga, como la madre de todas ellas y la más placentera, la droga de los ángeles, la ``gran aspirina´´. ``Las drogas tienen un problema y es que están muy ricas´´[12]. Del mismo modo se nos muestra de nuevo en la película de los noventa Trainspotting transcurrida en Escocia, donde el protagonista afirma ``La gente se cree que esto no es más que miseria y desesperación y muerte y toda esa mierda que no hay que olvidar, pero lo que olvidan es el placer que supone. De lo contrario no lo haríamos (…) Coge el mejor orgasmo que hayas tenido, multiplícalo por mil y ni si quiera andarás cerca´´.De manera similar nos lo mostraba ya Eloy dela Iglesia en El Pico, esta vez en Bilbao como escenario, donde el protagonista afirma: ``Como esto no hay nada tío. Ni el chocolate ni las anfetas ni los tripis. Te da la paz. Fíjate que chorrada, esa paz de la que tanto hablan la encuentras de repente así, esnifando. Y te sientes tranquilo, tranquilo…´´  
 Haciendo una breve síntesis de este segundo artículo, se podría decir que la atracción por lo prohibido a imitación de grandes artistas conjugado con la rebeldía social postfranquista;y la evasión de la penosa realidad político-económica, junto con una mala praxis de políticas estatales explicarían, según la corriente tradicional, la incidencia de esta droga en las clases y barrios obreros.
Pero, ¿en qué quedó todo eso de la implicación de las fuerzas del Estado?



[1] USÓ, JUAN CARLOS. ¿Nos matan con heroína? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de
Estado. España, 2015.  ISBN 978-84-608-3480-9. pg. 80
[2]AGUIRRE, JOSÉ LUIS. Voces toxicómanas. El Viejo Topo. 00.05.1981. pg. 36-40
[3]MÉNDEZ, SABINO. Corre, rocker: crónica personal de los ochenta. Madrid, Espasa. 2000. 51 HALL, STUART Y JEFFERSON, TONI. Rituales de resistencia. Subculturas juveniles en la Gran Bretaña de postguerra. Madrid, Traficantes de Sueños. pg. 195.
[4]Contra la Movida Madrileña: posmodernidad a la española. http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/399801/index.php
[5]MAUGER, GÉRARD. Les bandes, le mileu et la bohèmepopulaire; Études de sociologie de la déviance des jeunes des clases populaires (1975-2005). París, Belin. 2006. Cap. VI.
[6]USÓ, JUAN CARLOS. ¿Nos matan con heroína? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de
Estado. España, 2015.  ISBN 978-84-608-3480-9. pg. 98
[7]WELSH, IRVINE. Traispottin. 1993. Adaptación de la novela al cine por el director Danny Boyle en 1996.
[8]Documental ``LOS 80, DROGAS, SIDA Y ROCK´´. Habla Teresa Laespada del Instituto Deusto de Drogodependencia, 2013.
[9]USÓ, JUAN CARLOS. ¿Nos matan con heroína? Sobre la intoxicación farmacológica como arma de
Estado. España, 2015.  ISBN 978-84-608-3480-9. pg. 78
[10]CURRA, ANA. Hubo dos Movidas: la light que se ha vendido, y la de los perdedores y transgresores.  http://www.jotdown.es/2014/02/ana-curra-hubo-dos-movidas-la-light-que-se-ha-vendido-y-la-de-losperdedores-y-transgresores/   
[11]ARRIOLA, JUSTO. A los pies del caballo.Narcotráfico, heroína y contrainsurgencia en Euskal
Herria. Navarra, 2016. ISBN 978- 84-16350 -68-1. pg. 232
[12]http://www.elespanol.com/reportajes/entrevistas/20170602/220728431_0.html  

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